lunes, 2 de febrero de 2015

Hambre.

Eres mi plato favorito.

Todas las mañanas, para desayunar, besaría tus ojos muy despacio.

Para comer querría un "cachito" de tus labios, darles un bocadito detrás de otro.

Y para cenar prepararía un menú muy especial:

Como los entrantes deben ser ligeros, comenzaría deleitándome con el olor de tu cuello y el tacto de tu piel.

El plato principal sería recorrer tus brazos, tus hombros, tu torso…

Y de postre haría una receta innovadora. Dejaría que tus manos y tu boca fueran las que me devorasen a mí.

Porque yo también quiero que tengas hambre, hambre de mí.

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