Alguien.
Que
cuente conmigo.
Alguien
que se interese en saber quién soy, cómo soy.
Que cuando
entre en mi casa, en mi cuarto, analice disimuladamente cada detalle, con
intención de descubrir más cosas sobre mí.
Que me
haga reír.
A quien
poder contarle mis secretos, mis ilusiones, mis sueños, mis miedos.
Alguien
que me mire fijamente, sin poder apartar su mirada, sin saber por qué.
Alguien
que al verme desnuda, sea cual sea el tamaño de mis muslos, se quede pasmado
observándome como si de la mujer más bonita se tratase.
Alguien
que me haga el amor de forma salvaje, apasionada, intensa, pero el amor.
Alguien
que al despertarse por las mañanas no salga corriendo de la cama sin antes
darme un beso; alguien que al despedirse de mí nunca encuentre el momento de darme
el último beso; alguien que siempre quiera un beso más.
Que al
verme en mis momentos frágiles, vulnerables, me quiera aún más.
Alguien
que siempre me escoja a mí, que me tenga como prioridad, no como plan
alternativo.
Alguien
que, cuando le hable de mis ideas, mis proyectos o de mi futuro, no lo vea como
algo ajeno, sino que desee con todas sus fuerzas formar parte de ellos.