jueves, 22 de enero de 2015

Mejor me callo.

Si fuera valiente te diría que me gustas. No es que me muera por ti, ni que quiera casarme contigo. Solo digo que me gustas.

Que cada vez que hablo contigo en lo único que pienso es en lo bien que encajarían tus labios con los míos.

Te invitaría a ver una puesta de sol.

Si fuera valiente te contaría que cuando me meto en la cama…me encantaría que estuvieras en ella.
Pero bueno, esto es si fuera valiente. Como no lo soy, creo que es mejor no decir nada.

Sí, mejor me callo.
Algo intenso,

Como José Mercé en “Al Alba”

Como ver a un surfista coger una ola enorme hasta el punto de parecer ser engullido por ella. Y verlo aparecer triunfante entre la espuma.

Algo intenso como la Sinfonía nº 40 de Mozart,

como la incertidumbre de un primer beso,

como un “zapateao” de Sara Baras.

Algo bonito,

como un viaje,

como el padre que juega con su hijo,

como las casas blancas bañadas por la luz del sol, junto al mar.

Algo bonito como las flores de Monet,

O como la felicidad de los abuelos cuando toda la familia se reúne en su casa.

Como una  gran película con un buen final.

De eso tengo ganas, de un apasionado romance, de esos de película, pero sin final feliz.


Porque lo que yo quiero es una historia bonita, intensa, pero que no tenga fin.

domingo, 18 de enero de 2015

Era sábado y como de costumbre, habían quedado para tomar un café. Pero esta vez el punto de encuentro no era el de siempre. Sus amigas sugirieron quedar con ella en otro sitio, dijeron que por cambiar.

Llegó (un poco tarde, para variar) y para su sorpresa, todavía no había llegado ninguna. No le importó. Aquel bar estaba a las afueras de la ciudad y tenía unas increíbles vistas sobre un valle y dos sierras. Así que decidió disfrutar de aquel silencio y de aquella anaranjada puesta de sol.

Pasado un rato echó un vistazo alrededor, y nada, ni rastro de ninguna de ellas. Pero…”Dios mío, no puede ser. ¿Qué hace él paseando por aquí? Qué vergüenza, joder”  Y rápidamente cogió el móvil para llamar a sus amigas y ahora sí, preguntarles que dónde leches estaban. O por lo menos fingir que estaba hablando con alguien. Ninguna atendió sus llamadas, pero una de ellas le envió un mensaje: “disfruta :) “

Y mientras intentaba descifrar qué diablos estaba pasando, él se paró a su lado:

-Hola-dijo él.

-No me lo puedo creer, las voy a matar…-susurró ella entre dientes.

-¿Qué?

-No, nada, mis amigas… Hola, ¿cómo vas?

-Ha sido todo idea mía, ellas solo me han echado una mano. Sabía que no querrías verme…

-¿Cómo? Creo que ahora sí que me he perdido - dijo ella, con el corazón bombeando cada vez más y más rápido.

-Hace varios años te dije que no era el momento, ¿recuerdas?

- Sí…pero eso fue hace ya muchos años, ¡éramos unos chiquillos! -  dijo ella intentando quitarle importancia. Pero la verdad es que lo recordaba como si fuera ayer. Aquellas palabras “ahora no es el momento” estuvieron en su cabeza muchos días y no la dejaron dormir durante muchas noches.

-Pero también te prometí que, llegado el momento, te buscaría. ¿Recuerdas eso? – dijo él, algo nervioso.

Ella no podía creer nada de lo que estaba pasando. ¿Que si lo recordaba? Pasó años agarrada a la esperanza de que él volvería. Y cuando por fin se olvidó de él, estuvo meses sintiéndose ridícula por haberlo esperado durante tanto tiempo. 

Consiguió alzar la vista, mirarlo y preguntarle: ¿Qué quieres?

Él sacó la mano del bolsillo, le acarició la mejilla y dijo -  A TI.

viernes, 16 de enero de 2015

Si no es mucho pedir.

Después de mucho reflexionar, después de muchas experiencias, después de muchos malos ratos, después de tener que recomponer mi corazón una y otra vez…Lo confieso, estoy cansada. Cansada de historias que no van a ninguna parte,  de historias que te marcan dejando cicatrices que ni el tiempo es capaz de borrar.

Así que, si no es mucho pedir…

No quiero más historias de amor fallidas,

no quiero más desilusiones,

no quiero más noches en vela.

No quiero más llantos sin consuelo.

No quiero que me pidan un beso si solo lo quieren para pasar el rato.

No quiero promesas si no van a ser capaces de cumplirlas.

No quiero que me digan “yo nunca te haré daño”, y luego ser quien más daño me haga.

No quiero escuchar más “estaré siempre a tu lado” si tiempo después estarán al lado de otra.

Si no es mucho pedir, no quiero que intenten conquistarme si no tienen pensado amarme.
Así que, si no es mucho pedir, no quiero que nadie vuelva a llamar a mi puerta si no es para quedarse.

lunes, 12 de enero de 2015

En casa.

Estaban a miles de kilómetros de distancia: ella en un país, él en otro. Distancia que terminó por separarlos en todos los sentidos. Pero su ciudad de origen, su tierra y sus raíces siempre seguirían siendo las mismas. Por eso en vacaciones siempre volvían allí, a su "pueblo".

Y una vez más ella tenía las mismas sensaciones.
La sensación de saber que cruzando dos calles podría volver a verlo. Habían pasado tantos meses desde el último encuentro…
La emoción de saber que caminaban por el mismo suelo, los mismos parques, la misma ciudad, y que verían la misma puesta de sol. Estaban tan cerca…

Y después de aquellas sensaciones, venían los impulsos.
Sabía que en un par de días los volverían a separar esos dichosos miles de kilómetros.
Por eso sentía aquellas arrebatadoras ganas de, en mitad de la noche, llamar a su puerta.
Y que, como en los viejos tiempos, él abriera y dijera “¿por qué has tardado tanto? “

Eso sí que sería volver a casa.
Si pudiera.

Si pudiera controlar lo que siento.

Si pudiera dejar de insistir en algo que no tiene ni pies ni cabeza.

Si pudiera mantenerme en mi sitio.

Si pudiera evitar esos arrebatos…

Si pudiera verte como a uno más.

Si pudiera estar a tu lado sin temblar.

Si pudiera mirar tus ojos, tu sonrisa, como si no se tratase de la mejor mirada, de los mejores labios que he visto jamás.

Si pudiera cambiar lo que mi cuerpo siente cada vez que estás cerca, cada vez que me rozas.

Si pudiera hacer desaparecer esas ganas de besarte.

Si pudiera dejar de pensar en ti.

Si pudiera, al menos, ocultar todo esto…


No lo dudes ni tan solo un instante: lo haría.

Ven a por mí.

Simplemente hazlo. Llama a mi puerta.

Ven a buscarme.

Ven y sumérgete en mi mundo, haz parte de mis planes, compartamos ideas, historias, recuerdos, construyamos un futuro, hagamos disparates, vivamos aventuras. Discutamos para después reconciliarnos.

Pero ven ya.

Confía en mí.

Búscame.

Búscame en ese punto dónde se mezclan el fuego y la ternura.

Donde la intimidad se convierte en pasión.

VEN Y QUE LA ATRACCIÓN SE TRANSFORME EN AMOR.

Ven a buscarme, aquí te espero.


P.D: pero no tardes demasiado, no esperaré eternamente.

Alguien.

Que cuente conmigo.

Alguien que se interese en saber quién soy, cómo soy.

Que cuando entre en mi casa, en mi cuarto, analice disimuladamente cada detalle, con intención de descubrir más cosas sobre mí.

Que me haga reír.

A quien poder contarle mis secretos, mis ilusiones, mis sueños, mis miedos.

Alguien que me mire fijamente, sin poder apartar su mirada, sin saber por qué.

Alguien que al verme desnuda, sea cual sea el tamaño de mis muslos, se quede pasmado observándome como si de la mujer más bonita se tratase.

Alguien que me haga el amor de forma salvaje, apasionada, intensa, pero el amor.

Alguien que al despertarse por las mañanas no salga corriendo de la cama sin antes darme un beso; alguien que al despedirse de mí nunca encuentre el momento de darme el último beso; alguien que siempre quiera un beso más.

Que al verme en mis momentos frágiles, vulnerables, me quiera aún más.

Alguien que siempre me escoja a mí, que me tenga como prioridad, no como plan alternativo.


Alguien que, cuando le hable de mis ideas, mis proyectos o de mi futuro, no lo vea como algo ajeno, sino que desee con todas sus fuerzas formar parte de ellos.
Yo soy de las que piensa que, con un lápiz y un papel se puede crear todo lo que uno desee.

Un lápiz y un papel son la forma que tiene el hombre de dar vida a las ideas.

Se puede dibujar un retrato,
el boceto de una casa,
el plano de un avión,
se pueden ir escribiendo las notas musicales de una nueva melodía,
Crear poemas, novelas…

Si tienes un lápiz y un papel, eres dueño de tu vida.
Así que, ¿para qué complicar las cosas? Dibújala, escríbela y vívela como siempre has querido.
No esperes más, hoy es un buen día para empezar.



Una idea o forma de expresar aquel sentimiento que todos hemos sentido alguna vez.

 Es aquello de:
"Tan cerca (a unos kilómetros) pero tan lejos (historias...)"