viernes, 22 de diciembre de 2017



No sé si me explico.
Ya sabes, esa última vez que nos vimos. En ese último momento, la conversación para mí era “música de fondo”. Sinceramente, no me interesaba lo más mínimo. Porque mi cabeza estaba hipnotizada con tus movimientos, con tus gestos…a ver si me explico:
Que cuando pones esa medio sonrisa, pícara, y te quedas mirándome fijamente sin decir nada, yo es que, yo, o sea, tú y yo…
Y cuando me diste aquel beso, muy despacio, en la mejilla-boca…a ver si me explico:
Que si quieres besarme pero no sabes cómo ni cuándo, te voy a decir cuál es el momento perfecto: LA PRÓXIMA VEZ QUE ME VEAS.
Me da igual si es por la noche en un bar o si es mitad de la calle a plena luz del día. Que no esperes más.
No sé si me he explicado bien.

A. Lirio.
Mejor me callo.
Si fuera valiente te diría que me gustas. No es que me muera por ti, ni que quiera casarme contigo. Solo digo que me gustas.
Que cada vez que hablo contigo en lo único que pienso es en lo bien que encajarían tus labios con los míos.
Te invitaría a ver una puesta de sol.
Si fuera valiente te contaría que cuando me meto en la cama…me encantaría que estuvieras en ella.
Pero bueno, esto es si fuera valiente. Como no lo soy, creo que es mejor no decir nada.
Sí, mejor me callo.

A. Lirio


Las luces.
Ya se aproxima esa fecha tan señalada. Esos días en los que haces lo que realmente te hace feliz: rodearte de la gente que más quieres, reír, comer y beber, ¿puede haber algo mejor?
En las calles "hace un frío que pela", pero están llenas de gente.

Todo brilla más: las luces, las ciudades, la gente.
Hay quien dice que en esas noches de Navidad, cuando vas de camino a casa puede pasar cualquiera cosa.
También hay quién dice que las luces de Navidad son las que más historias de amor han visto.
Y es que parece ser que las luces de Navidad de aquel pueblo del sur ya se estaban preparando para ver aquel ansiado beso. Un beso que ella había imaginado miles de veces, un beso que él llevaba años esperando.
Este año aquel beso brillaría más que todas las luces de la ciudad.
A. Lirio

miércoles, 23 de agosto de 2017


Fluir, descubrir.

Un día descubrió muchas cosas sobre la vida, sobre las personas, pero también sobre sí misma.

Se hizo aún más consciente del mundo. Ya no sólo de su realidad, o de su entorno más cercano, sino también de la riqueza cultural, de los idiomas, de las diferentes costumbres, de las gentes de otros países.

Un día se descubrió analizando más detenidamente cada situación, cada circunstancia, cada reto que le planteaba la vida.

Empezó a saborear el comienzo de un pensamiento más prudente.

Aprendió a escuchar lo que no se dice con palabras, a observar los matices, las sutilezas en los gestos de las personas.

A valorar la magia que nos ofrece la naturaleza, el misterio del paso del tiempo, la belleza de la madurez.


Estaba allí, mirando los últimos rayos de sol que se reflejaban en el río, reflexionando sobre lo que ya había vivido, sobre su afortunado presente y sobre su incierto y excitante futuro.

domingo, 21 de mayo de 2017





Era como las flores,
Bella y delicada, pero a la vez fuerte y valiente.
Valiente porque luchaba contra furiosas tormentas,
Para después aprovechar  el agua que le dejaban.
Y así, crecía aún más, sus colores se volvían más vivos y más intensos,
Llenando de energía a aquel que se acercaba.

Y un día se marchitó, como se marchitan todas las flores,
Pero cada primavera vuelve a florecer dentro de mí,
Dentro de todos y cada uno de los que tuvieron el privilegio de conocerla.
Era como las flores…

Era como las flores…

sábado, 14 de enero de 2017


Paseaban por la calle, unos artistas callejeros interpretaban con dulcura el tema” When You’re Smiling” de Louis Armstrong. Aquellos jóvenes lo hacían realmente bien.

El jazz era la melodía de la noche mientras que el sabor del vino y el queso se mezclaba con el de los besos.

Las luces de la ciudad fueron sus estrellas; su reflejo en el río, su espejo.

Por la mañana ella lo acompaño hasta la puerta, él se despidió con beso en la mejilla. Observado por la ilusionada mirada de aquella joven, comenzó a bajar las escaleras.

Al llegar al primer rellano se paró. Se quedó inmóvil durante un par de segundos con la mirada fija en el suelo, apretando los puños.

Se giró y subió la escaleras de dos en dos, la agarró de la cintura y la estrechó junto a él. La besó como si supiese que se trataba del último beso. Ella lo tomó como un beso de comienzo, un beso de “algo grande acaba de empezar”.


Y fue allí, en las calles de París, dónde aquel romance tuvo su principio y su fin.

lunes, 12 de septiembre de 2016




Y le dije lo que pensaba al respecto:
“Cuando personas importantes en tu vida te hacen daño, te quedas totalmente impotente. Les das lo mejor que tienes, los cuidas lo mejor que sabes, y cuando menos te lo esperas te golpean, te dejan atónito.
¿Es duro? Sí, pero no olvides que al igual que los demás, uno mismo también comete errores, se equivoca y hace daño a sus seres queridos.
¿Es complicado? Sí, el ser humano en sí es complicado, he ahí la belleza. Pero de eso se trata, de reflexionar, recapacitar y, cuando a uno le corresponde, pedir perdón.
Pero en eso consiste la vida, en levantarse cada vez que te tiran, en recomponer el corazón cada vez que lo trocean…y se quedan con un trozo. Ese es el problema, que la gente que te hace daño, se queda un dichoso trozo. Y por más que reconstruyas el corazón, cada vez que alguien te lo rompe, se lleva una pieza, por eso que cuesta tanto volver a recomponerlo y que las piezas encajen perfectamente…

Pero no todo está perdido, eso tiene algo positivo, y es que puedes meter piezas nuevas, mejores, y que pueden durar para siempre. Estas piezas no sustituyen las viejas, porque sustituirlas siempre será imposible. Son simplemente otras piezas, que harán que por fin todo vuelva a encajar perfectamente, sin dejar huecos.

Así que en eso consiste la vida –le dije- en aprender de los propios errores, corregirlos y crecer. Y las personas…ya sabes: unos van y otros vienen…pero hay unos pocos, los más importantes, que se quedan para siempre”.
Ana Lirio.