miércoles, 25 de febrero de 2015

El ajedrez. 

En realidad, es como si a un niño de 2 años le das un juego de ajedrez.

Cogerá las piezas, las mirará y las agitará, pero nada más. Realmente no podrá disfrutar del juego, porque no sabe las reglas.

Por tanto, pasado un tiempo el niño se aburrirá, y después de mordisquear las piezas las lanzará contra el suelo. Si las piezas son de madera o plástico, se estropearán pero sobrevivirán al golpe. Pero si son de las de cristal, se romperán en mil pedazos.

Pues exactamente eso es lo que hizo ella, darle su corazón a quien no sabía cuáles eran las reglas.


Y lo peor de todo es que su corazón no era uno normal, era de los de cristal…

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