Quién soy hoy.
Y si hoy me preguntas
quién soy, yo no tendré más remedio que decirte que:
Soy el mensaje en una botella que se pierde en el mar sin llegar jamás a su destino;
Soy aquel girasol que no sabe dónde mirar los días que no ve al Sol;
Soy aquella hormiga que se despista, se sale de la fila y comienza a dar vueltas sin saber a dónde ir;
Soy esas golondrinas que con su particular silbido abandonan un país para ir en busca de otro más cálido;
Ahora soy aquellas noches de septiembre que nos recuerdan que el otoño, el frío, los días grises, están a la vuelta de la esquina;
Soy aquellos fuegos artificiales que clausuran y ponen punto y final a una feria inolvidable, a una semana de comidas, reencuentros, celebraciones y bailes;
Soy la frase de la canción “Por ti seré” de Melón Diésel, cuando dice aquello de “A veces no sé quién soy, no sé ni a dónde voy. Eres mi obsesión”;
Soy ese antiguo negro piano de cola en aquella casa abandonada, que cada día sueña con que alguien entre y toque alguna sonata de Beethoven, la que fuera;
Soy la cuerda que alguien rompió dejando afónica a esa guitarra;
Sí, eso soy hoy:
La cuerda rota de una guitarra,
El piano en busca de unas manos que lo acaricien, que lo hagan sentir vivo, que lo hagan vibrar, sonar.
Soy el mensaje en una botella que se pierde en el mar sin llegar jamás a su destino;
Soy aquel girasol que no sabe dónde mirar los días que no ve al Sol;
Soy aquella hormiga que se despista, se sale de la fila y comienza a dar vueltas sin saber a dónde ir;
Soy esas golondrinas que con su particular silbido abandonan un país para ir en busca de otro más cálido;
Ahora soy aquellas noches de septiembre que nos recuerdan que el otoño, el frío, los días grises, están a la vuelta de la esquina;
Soy aquellos fuegos artificiales que clausuran y ponen punto y final a una feria inolvidable, a una semana de comidas, reencuentros, celebraciones y bailes;
Soy la frase de la canción “Por ti seré” de Melón Diésel, cuando dice aquello de “A veces no sé quién soy, no sé ni a dónde voy. Eres mi obsesión”;
Soy ese antiguo negro piano de cola en aquella casa abandonada, que cada día sueña con que alguien entre y toque alguna sonata de Beethoven, la que fuera;
Soy la cuerda que alguien rompió dejando afónica a esa guitarra;
Sí, eso soy hoy:
La cuerda rota de una guitarra,
El piano en busca de unas manos que lo acaricien, que lo hagan sentir vivo, que lo hagan vibrar, sonar.
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