Los cinco minutos.
Hay quién dice eso de “No pasa nada, son sólo cinco minutos”.
Sólo cinco minutos… ¡Cómo si la vida de una persona no
pudiera cambiar por completo en “sólo cinco minutos”!
Puede que por retrasarte “sólo cinco minutos” pierdas el avión
que te llevaba a casa.
En cinco minutos puede que el equipo que iba perdiendo,
remonte rápidamente dándole un giro espectacular al partido.
Si te retrasas tan solo cinco minutos, puedes perderte una
magnífica puesta de sol.
Quizás a las 22:36 estés charlando con él... y a las 22:41 te haya dado ese beso que llevabas años esperando.
Y puede que a las 14:22 fueses desempleada, y que a las 14:27 hayas recibido una llamada para comenzar a trabajar al día siguiente.
Así que no subestiméis nunca el poder de los cinco minutos... Porque, como bien sabemos,
¡el tiempo es oro!

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